El lugar de la infancia es, sin duda, la referencia del resto de la vida, el paisaje al que se quiere volver o del que se quiere huir.
Aquí, es el río, que cruza el paisaje, el hilo conductor de estos cuentos que, por lo demás, poco tienen en común entre sí: relatos surgidos en tiempo de pandemia, como sueños recordados o recuerdos soñados, buscando entretener, y entretenerme, recordando e inventando historias, en la frontera entre lo real y lo mágico, lo posible y lo imposible.
Una miscelánea de historias, en la que se mezclan brujas y aparecidos; tesoros escondidos y amores prohibidos; lobos y gatos; animales de compañía y personas. Paisajes y personajes que merecen, por si mismos, un lugar en los sueños de la memoria.